text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Entrevista

¿Están los jóvenes cada vez más involucrados en actos terroristas?

      
¿Están los jóvenes cada vez más involucrados en actos terroristas?

Ramiro Escobar

Es profesor de Comunicación Política, Análisis Internacional y Periodismo de Opinión en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), y de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. También enseña Opinión Pública en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

• ¿Se podría afirmar que el número de jóvenes que se involucra y participa en actos terroristas, ha crecido o crecerá en los próximos 5 años?


Actualmente, hay un flujo de personas jóvenes, provenientes de los países árabes (Medio Oriente, el Magreb y algunos países africanos), y de Europa, que se alistan en las filas del Estado Islámico (EI), el grupo extremista que se dice de fe musulmana, y que ocupa partes de Siria e Irak. Eso resulta sumamente preocupante porque revela vínculos familiares quebrados, marginalidad social, escasez de grupos o figuras de referencia para dicho sector juvenil. Al Qaeda, en su momento, también provocó ese tipo de adhesiones, aunque al parecer no tan masivas como las que tiene el EI. Lo consigue, según algunas investigaciones, porque ha creado una suerte de utopía islámica extremista, que le resulta atractiva a un cierto sector juvenil. No es casual, además, que en Somalia y Kenia actúe otro grupo extremista denominado Al Shabab (‘La juventud’ en árabe). En efecto, hay indicios de que la participación de la juventud en estos grupos es real, creciente, y podría aumentar en los próximos 5 años.


• ¿A quién le corresponde erradicar los actos terroristas en distintos países?


Al Estado, evidentemente. Pero, por supuesto, no sólo con políticas represivas. Incluso el verbo ‘erradicar’ puede tener esa carga básicamente militar o policial. Sin duda esa es una dimensión, indispensable. Pero si no viene acompañada de grandes programas sociales, que aminoren la marginalidad y desigualdad, y de reformas educativas -profundas, estructurales- que cambien el imaginario y la práctica social de los ciudadanos, desde pequeños, la amenaza seguirá latente. No hay una ecuación entre pobreza y terrorismo, aunque sí puede haberla entre insatisfacción social y terrorismo. Buena parte de los integrantes de Sendero Luminoso (SL), por ejemplo, el violentísimo grupo subversivo peruano, eran estudiantes universitarios que sentían una suerte de segregación por parte de las élites centrales o regionales. Los ciudadanos, a su vez, tienen que participar en la tarea, no con acciones armadas (personalmente, creo que los grupos de ‘autodefensa’ implican serios riesgos), pero sí organizándose para afianzar la seguridad, y para colaborar con el Estado en las tareas de educación, de apoyo social.


• ¿Cuáles cree que deban ser las medidas y/o acciones que la sociedad civil debe realizar para enfrentar el terrorismo?


Reforzando lo anterior, creo que la sociedad civil tiene que organizarse, para colaborar con el Estado en el mantenimiento de la seguridad, en las ciudades o en el campo. Pero también para administrar los programas sociales, educativos, culturales. No le compete a los ciudadanos el uso masivo de armas, asumir las tareas de las fuerzas armadas o policiales. La organización barrial, popular, regional neutraliza la amenaza terrorista y puede aislar políticamente a un movimiento extremista. De hecho en el Perú, ese modo de actuar ayudó a neutralizar a SL. El fortalecimiento de los partidos políticos es otro elemento esencial. Donde la política se ha trivializado, se ha vuelto un oscuro negocio, o donde los partidos están invadidos por la corrupción, el terrorismo puede anidar o volverse más activo. La política madura, inteligente, organizada, justamente es lo contrario de la perversa práctica de querer hacer política con violencia extrema.


• ¿Cómo ha afectado nuestra manera de vivir? ¿Cuáles son las consecuencias más representativas en nuestra vida cotidiana y cuáles serán para las generaciones futuras?


Obviamente, el terrorismo crea una sensación de zozobra, de temor, de pánico incluso. Altera las coordenadas básicas de la convivencia social y, entre otras cosas, altera la ocupación del espacio público. Un atentado, un ‘paro armado’, hace que la gente, los ciudadanos, huyan de su espacio propio, que lo teman, debido a que allí puede acontecer incluso la muerte violenta. Esto puede aumentar en el futuro, desgraciadamente, sobre todo si se piensa que el camino para combatir el terrorismo es solamente militar. Enfrentar un grupo como el EI no es nada sencillo, es complicadísimo. Implicaría radicales cambios en el escenario internacional, en la política exterior de varios países, en la geopolítica. En el modo de entender la interculturalidad, es decir las relaciones no sólo entre los Estados sino entre las personas y sociedades. Pero hay que comenzar a hacer por lo menos pequeños giros que le den a esta lucha una visión más integral.


• De acuerdo a su perspectiva, ¿a qué se le considera un acto terrorista y qué características debe tener para clasificarse como tal?


Esta pregunta, a mi juicio, debió ir primero. Aunque también puede ser puesta acá, para darle coherencia a las respuestas anteriores. Según las Naciones Unidas, el terrorismo es cualquier acto que “cause lesiones corporales o daños a un civil o un no combatiente”, y que además tiene el propósito de “intimidar a una población”. Convengo con esa definición, y solo agregaría que no sólo los grupos ilegales pueden cometer actos terroristas. También lo hacen, en ocasiones, los Estados. La Uganda gobernada por Idi Amin, entre 1971 y 1979, es un claro ejemplo. También, más atrás, el Estado hitleriano. Y en América Latina las dictaduras de Videla en Argentina, y Pinochet en Chile, tuvieron fases en las que cometieron actos terroristas (la dictadura argentina, por citar ese caso, tenía la costumbre de echar opositores desde aviones sin paracaídas). Esa precisión me resulta importante porque, al fin de cuentas, de lo que se trata es de proteger los derechos humanos de todas las personas. El principal es el derecho a la vida, aunque a su vez interesan el derecho a la vivienda, a la tranquilidad, a la libertad. A la dignidad en suma.

 

Sobre Ramiro Escobar

Periodista especializado en temas internacionales y ambientales. Actualmente es columnista del diario La República y colaborador, en el Perú, de las revista Poder y del portal La Mula. En el extranjero, colabora con el diario El País de España. Es profesor de Comunicación Política, Análisis Internacional y Periodismo de Opinión en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), y de Periodismo y Relaciones Internacionales en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. También enseña Opinión Pública en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Ha dado conferencias en universidades de Bolivia, Venezuela y Ecuador. En el 2007, presentó en Lima el libro de Al Gore, “Una verdad incómoda”, en su versión en español. Antes, ha escrito en numerosas publicaciones, como Newsweek en español, El Nuevo Herald de Miami y El Semanario de México. Y entre 1998 y 2002 fue editor y redactor principal del semanario peruano ‘Caretas’.Del 2002 al 2008 fue columnista de Internacionales del diario Perú.21.

Como parte de su labor de periodista, ha cubierto eventos como la Intifada Palestina (2001), la crisis argentina (2002) el golpe contra el presidente Hugo Chávez en Venezuela (2002), la primera campaña de Barack Obama (2008), la nueva etapa de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos (2015). Recibió el Premio Nacional de Periodismo Juan Landánzuri Ricketts (2000) y en el 2008 ganó el Premio de Reportaje sobre Biodiversidad, organizado por Conservación Internacional (CI). Como tal, ese mismo año, ganó el Segundo Premio Latinoamericano de Reportajes sobre Biodiversidad, promovido también por CI. En el 2010 ganó el Premio Periodístico ‘Solidaridad con los Refugiados’ otorgado por la Unión Católica Internacional de Prensa (UCIP), que recibió en septiembre pasado en Ouagadugu, Burkina Faso (África). En el 2011 ganó el 3er puesto del Premio de Reportajes sobre Biodiversidad y el mismo año el primer puesto en la primera versión del Premio Salwan sobre Reportajes el Mundo Indígena.

 

 

 



Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.