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La importancia de aplicar la resolución de conflictos en la vida personal y laboral

      
La importancia de aplicar la resolución de conflictos en la vida personal y laboral
La importancia de aplicar la resolución de conflictos en la vida personal y laboral  |  Fuente: iStock

La resolución de conflictos es un conjunto de conocimientos y habilidades que sirven para solucionar enfrentamientos de forma pacífica: opiniones enfrentadas, críticas, creencias opuestas… Saber cómo evitar conflictos siempre ha sido importante a la hora de abordar desencuentros personales, pero cada vez lo es más en el plano laboral. 

De hecho, un informe del portal de empleo Trabajando.com señala que si no se procede adecuadamente a la solución de dichos conflictos, esto puede tener una repercusión negativa sobre el equipo de trabajo, disminuyendo el compromiso de los integrantes del equipo y obstruyendo la comunicación, así como destruir el nivel de confianza y honestidad. Ernesto Velarde, Country Manager de Trabajando.com Perú, afirma que “muchas personas pasan gran parte del día en las oficinas al lado de individuos ajenos al entorno familiar: los compañeros, quienes, con el tiempo, se convierten en parte fundamental de la vida. El pilar de las relaciones eficientes entre personas en las organizaciones es saber responder a las diferencias entre trabajadores”.

 

 

Cómo evitar conflictos personales y laborales

La convivencia  es fundamental para que cualquier grupo humano se mantenga motivado y no esté sometido a tensión constante, aunque esto no es siempre fácil y en ciertos momentos de tensión pueden surgir enfrentamientos. Para solventarlos, lo más importante es entender que el conflicto debe ser manejado por las personas involucradas, tanto en el caso de la convivencia en el puesto de trabajo como en las relaciones personales. Así pues, las claves son: 

  • Priorizar la autocrítica: antes de criticar el trabajo de un compañero o juzgar sus actitudes, procura analizar tus propias conductas. En esa introspección es probable que notes errores personales que debes corregir antes de dedicar tu tiempo a defenestrar a otros.
  • Comunicarse: adivinar lo que deseas o lo que te incomoda es imposible, por lo tanto debes ser capaz de expresarlo. Siempre que te manejes con respeto y una sonrisa en la cara podrás verbalizar aquello que te aqueja. Tu entorno necesita conocer lo que piensas para poder trabajar más cómodamente.
  • Negociar: dialoga sobre los temas más controvertidos de una manera sosegada y tranquila. Evita las actitudes hostiles y la agresividad y sé asertivo. Solo así podrás entender por qué las otras personas actúan del modo en que lo hacen, y así podrás ponerte en sus zapatos y acercar posiciones. Además, resulta interesante ceder en ciertas peticiones para que el otro también ceda y la situación vuelva a la calma.
  • Ser sincero: en relación con el punto anterior, debes saber que los problemas no se van a solventar hasta que todas sus aristas sean analizadas, así que cuando hables con otras personas sobre vuestras desavenencias deberás ser totalmente sincero e incitar a la otra parte a ser honesta también. 
  • Manejar las emociones: los enfrentamientos suelen despertar el instinto combativo de las personas y la razón se ve desplazada por las emociones, lo que puede empeorar la situación y seguramente hará que sea aún más difícil llegar a una solución. En un ambiente de tensión, una sola reacción y hasta un pequeño gesto de rechazo puede ser malinterpretado por la otra parte. Así que antes de estallar, respira hondo, cuenta hasta diez e intenta relajarte. Para ello es fundamental que seas consciente de tus reacciones y puntos débiles para que estos no te hagan flaquear. 
  • Alejarse de la pelea: aunque el conflicto parezca inevitable, intenta alejarte lo máximo posible de él, sobre todo si te están provocando.
  • Identificar  la raíz del problema: las peleas recurrentes solo finalizan cuando se llega a su causa, lo que generalmente requiere, primero, entablar una conversación con la otra parte, y segundo, ponerse en su lugar. 
  • Cultivar la relación con las personas con la que tuviste un conflicto: una vez que hayan solucionado la controversia, oriéntate a cultivar una relación de cooperación y un canal de comunicación firme, en el que cualquier conflicto pueda ser solucionado rápida y fácilmente. 
  • Crear un vínculo con las personas con las que tienes problemas: intenta identificar un punto en común con esas personas con la que surgen roces, o un objetivo que los una por muy nimio que parezca. Aunque no es necesario que se agraden mutuamente, ninguna relación laboral puede ser prolífica sin una dosis de respeto y colaboración.

Por otra parte, si ves que el ambiente continúa siendo tenso y asfixiante cada vez que ciertas personas están a tu alrededor, procura no compartir con ellos más que el tiempo necesario.

¿Y cómo resolver conflictos con tu jefe?

Como ya hemos comentado, los desacuerdos son naturales en todas las relaciones interpersonales, pero si son con el jefe, una mala gestión de los mismos puede llegar a afectar tu carrera profesional. Así pues, para manejar estas situaciones, deberás: 

  • Mantener la calma: si sientes que tu jefe ha tomado una decisión con la que no estás de acuerdo o dijo algo rudo o agraviante, toma un respiro antes de reaccionar. ¡Debes evitar a toda costa estallar! Después, con la calma, ya estarás listo para abordar el problema con tu superior.
  • Habla con tu jefe: como ya hemos dicho, la comunicación es esencial para la resolución de conflictos. Sé específico sobre qué es exactamente lo que te está molestando o qué sientes que es la raíz del problema. En lugar de quejarte con tus colegas, ve derecho al origen y trabaja con él para solucionarlo. 
  • No sientas las cosas como algo personal: no expreses opiniones que vayan en contra de tu superior, ya que esto elimina las posibilidades de llegar a una resolución. En lugar de eso, no te tomes los problemas como un ataque a tu persona y dialoga sin abandonar el terreno de lo estrictamente profesional. 
  • Abre tu mente a otra perspectiva: ten en cuenta que una de las tareas de los jefes es tomar decisiones complicadas. Ellos conocen mejor que nadie la empresa y, por lo tanto, la “gran foto” que tu no puedes ver. Sé paciente y dale a él la posibilidad de explicar su punto de vista. 
  • Ofrece sugerencias: propón distintas salidas en lugar de solo quejarte. Es más constructivo si piensas en algo para hacer que pueda ayudar a resolver la situación. Ofrece alternativas y propón cosas que puedas hacer para mejorar. 

Y si con todo esto los problemas no se solucionan y el conflicto sigue escalando, es tiempo de comunicarlo a alguien más, ya sean sindicatos o estamentos más altos en la empresa. La persona que elijas debe poder documentar la discusión; ten en cuenta que si escribes una carta o haces una queja formal, debes saber que puede ser registrado en tu trabajo, así que procura agotar todas las demás vías antes de tomar esta decisión. 

Ahora que conoces las claves para evitar conflictos ya puedes ponerlas en práctica: evitarás enfadarte y frustrarte y resolverás los problemas más fácilmente. ¡Notarás la diferencia! 


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