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3 tipos de procrastinación y cómo evitarlas

      
Emprender una actividad es mucho más fácil cuando se sabe identificar cuáles son los frenos que pueden hacer que al final no salga adelante
Emprender una actividad es mucho más fácil cuando se sabe identificar cuáles son los frenos que pueden hacer que al final no salga adelante
  • Realizar los trabajos con especial dedicación, o buscar demasiadas posibilidades para hacerlo, puede frenarte en la culminación de tus tareas.
  • Si vas a evitar la procrastinación es importante que tengas un objetivo claro y lo realices sin plantearte más factores.
  • Hacer bien el trabajo no puede ser una excusa para retrasarlo en el tiempo. Si das lo mejor de ti mismo será suficiente. No lo retrases esperando nuevas soluciones.

Emprender una actividad es mucho más fácil cuando se sabe identificar cuáles son los frenos que pueden hacer que al final no salga adelante. Con un impulso final podrás evitar la procrastinación.

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El síndrome del estudiante muchas veces hace que los trabajos se retrasen. Este puede ser un problema a la hora de llevar a cabo una actividad profesional.

Dejar las cosas para otro día no ayuda a solventarlas. Muchos estudiantes, y también profesionales, suelen evitar algunas tareas por diferentes razones. Esto supone un problema a la hora de organizar el trabajo diario.

Si quieres ser más productivo tendrás que tomarte en serio la realización de los trabajos. Dejarlos aparcados y no terminar las tareas puede ser un problema.

Existen diferentes factores que pueden condenarte a la procrastinación. Saber de cuáles se trata te ayudará a tenerlos contra las cuerdas cuando tengas entre manos un proyecto importante.

La falta de decisión, las dudas o un exceso de perfeccionismo te pueden condenar a no conseguir dar el impulso final a tu trabajo. Los buenos profesionales saben desarrollar su actividad profesional con mayor decisión.

Factores que suelen condenarte a la procrastinación

1. Un exceso de dudas

Las personas indecisas suelen estar condenadas a no terminar los trabajos dentro de los plazos marcados. Estos retrasos no suelen estar relacionados con la dificultad de las tareas encargadas, sino que son las dudas que les genera la propia actividad la que hace dejarla incompleta. Dudar y poner en práctica otras vías es interesante pero debe hacerse con la suficiente prudencia como para que no sea un problema de cara al trabajo.

2. Ser demasiado perfeccionista

A veces por querer hacer muy bien las cosas, estas quedan sin hacer. Este es un problema al que se enfrentan muchos profesionales. La excelencia no debe ser un freno a la hora de trabajar, sino todo lo contrario, un aliciente para seguir adelante y conseguir culminar la actividad que se tiene entre manos. En algunas ocasiones la perfección es imposible de alcanzar, pero eso no debe devaluar el trabajo realizado.

3. Querer encontrar culpables dentro del equipo

Depurar responsabilidades puede evitar que se repitan en la empresa los mismos problemas. Sin embargo echar culpas puede reducir la actividad del equipo. Tiene un efecto disuasorio. Cuando algo sale mal lo más importante es encontrar una solución, no gastar esfuerzos en saber quién lo hizo mal.

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