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Técnicas de estudio: cómo preparar los exámenes correctamente

      
Técnicas de estudio: cómo preparar los exámenes correctamente
Técnicas de estudio: cómo preparar los exámenes correctamente  |  Fuente: iStock

Métodos y técnicas de estudio básicas que debes conocer

Vamos a empezar por lo más básico, técnicas de estudio que te ayudarán a organizarte mejor antes, durante y después de los exámenes. Seguramente muchas de estas técnicas y consejos básicos que vamos a darte ya los estarás aplicando pero nunca está de más refrescar estas ideas organizativas básicas. 

1-  Presta atención en clase 

Al prestar atención a las explicaciones orales de profesores y compañeros, tu cerebro empieza a memorizar y asimilar el conocimiento. Si te despistas con frecuencia en clase o eres muy hablador, es recomendable que cambies de sitio: encuentra una ubicación donde veas y oigas mejor.

2- Toma buenos apuntes

Ten en cuenta que la memoria fotográfica puede ser crucial, especialmente si tienes poco tiempo para retener unos contenidos determinados. Para eso los colores y las formas juegan un papel esencial. 

3- Planifica tu tiempo

Planificar el tiempo es muy importante: tú sabes mejor que nadie de cuánto tiempo dispones para preparar un examen, las posibles entregas que debas realizar, la complejidad que supone para ti la asignatura y el temario que está incluido en el mismo. Todos estos elementos, en ocasiones estresantes, deben estar ordenados y planificados en el tiempo.

Si tienes dudas, contacta con el profesorado de la asignatura para que te pueda guiar con tiempo. Puede ayudarte a conocer qué cosas entran en el examen y seguramente lo habrá dejado claro a lo largo de las clases, pero si los nervios te pueden, recurre contactar con ellos.

Si necesitas entregar algún trabajo el día del examen, ten en cuenta que si lo preparas con cuidado, te ayudará a revisar los contenidos y las cosas que habéis hecho en clase. De manera que no lo hagas de cualquier manera, aprovecha la oportunidad para preparar lo que necesites día a día y estudiar. No lo hagas todo a la vez porque probablemente te agobiarás, no lo harás cuidando los detalles y tu energía bajará para cuando llegue el momento del estudio personal.

4.- Concéntrate en el modelo de examen

Si conoces al profesor sabrás qué tipo de examen suele preparar: el formato, los apartados, si es tipo test o suele ser una prueba centrada en el desarrollo y el razonamiento… De manera que intenta conocer cómo será la prueba, ya que te ayudará a centrar tu mente en un determinado objetivo a conseguir.

5-  Organiza tus sesiones de 25 minutos

Es una realidad que la capacidad de concentración de los seres humanos es limitada, razón por la que se recomienda dividir las sesiones de estudio en fragmentos de 25 minutos, tiempo máximo de concentración que alcanzan los jóvenes.

Para esto, resulta efectivo aplicar el Método Pomodoro. Esta técnica de productividad consiste en dedicar 25 minutos de máxima concentración a una sola tarea. Pasado ese período, tómate un descanso de 5 minutos.

6-  Aplica técnicas de lectura

A la hora de estudiar es importante saber qué se está leyendo. El skimming y el scanning son dos técnicas de lectura que permiten al estudiante abordar el contenido de forma inteligente.

Skimming es el término utilizado para describir el acto de pasar la vista por encima del texto captando palabras sueltas. Por el contrario, el scanning consiste en analizar línea por línea el contenido. El truco está en identificar las palabras clave mientras se realiza este proceso para entender mejor lo que se va leyendo.

7- Crea resúmenes, esquemas, mapas conceptuales...

Es muy importante que escribas tus propios apuntes, así pondrás énfasis en aquellas cosas que más te cuesta retener a ti personalmente. Con ellos, podrás establecer asociaciones que te ayuden a recordar los contenidos. A la hora de hacerlo ten en cuenta los siguientes consejos: 

  • El objetivo del subrayado es destacar las ideas esenciales de un texto y por lo tanto, al leer únicamente lo subrayado se puede recordar su contenido. Está demostrado que la memoria se fija y recuerda más y mejor aquellas cosas que se resaltan. Puedes emplear colores para resaltar, así como corchetes o recuadros para enfatizar alguna de las ideas. 
  • Un esquema debe presentar las ideas centrales del texto, destacadas con claridad. En el esquema se destacan los puntos principales del texto y los subapartados que consideres de interés. Se utilizan signos para destacar ideas, subrayado, las mayúsculas y minúsculas, colores y distintos tipos de letras. Escríbelo en términos concisos.
  • Por otra parte, el cuadro sinóptico es una variante del esquema que sobre todo se utilizará cuando existan datos muy concretos como fechas, nombres, cantidades y cuando un texto habla de los mismos elementos pero en distintas contextualizaciones.
  • El resumen es una de las actividades más importantes y claves dentro del estudio. La puedes realizar después de tener hecho el subrayado y luego de haber estudiado el tema, lección o texto. Tienes que intentar hacerlo sin volver a mirar lo que has leído, y si lo haces, lo menos posible. El resumen debe ser breve pero completo, con las ideas fundamentales y utilizando tu propio vocabulario y modo de estructuración de las oraciones. Redactado en forma personal. Tienes que utilizar partículas de enlace entre los distintos párrafos que produzcan la hilazón lógica entre los mismos.

8-  Practica para aprender

Llevar a la práctica cualquier concepto es la esencia detrás del aprendizaje. Por esta razón existen los trabajos, ensayos y otras tareas domiciliarias.

7 consejos para estudiar más allá de las técnicas de estudio

Más allá de las técnicas de estudio y de cómo te organices para estudiar, hay otros factores que pueden influir en tu rendimiento académico y que, por lo tanto, debes saber para controlarlo. 

1. Busca un lugar donde te sientas cómodo y a gusto. Si en tu casa no dispones de la tranquilidad necesaria, considera ir a la biblioteca. Es importante que el sitio escogido tenga buena luz y esté a una temperatura suave pues el frío hace que nos desconcentremos y el calor es muy agotador.

2. Cuida la iluminación. Según un estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología de Corea del Sur, la iluminación es un factor que influye directamente en el rendimiento del estudio. A la hora de elegir iluminación y de ponerte a estudiar, también debes tener en cuenta el consumo de energía que estás haciendo y que sea lo más sostenible posible.

a. La posición de la luz debe venir de arriba y por encima del hombro de la mano que no usamos para escribir, para evitar sombras.

b. Tipo de luz. Debe ser una luz clara, que no cause reflejos, ni sea muy intensa.

c. Luz de mesa. Es lo más práctico para el estudio, un flexo articulable que ilumine directamente la mesa de trabajo y que podamos dirigir el foco hacia donde nos interese.

d. Variar la luz. Lo ideal es que sea un tipo de iluminación que se pueda regular, tanto en intensidad y temperatura.

e. Luz natural. Es la mejor aliada para el estudio y la menos dañina para la vista, así que intenta crear una zona de estudio donde entre luz natural.

f. Luces LED. Son las que dan una luz más agradable y la que más energía ahorran.

g. Estudiar de noche. No uses solo un flexo, sino acompáñalo con una luz cálida general.

3. Haz que tu vista descanse. Recuerda la importancia de dejar que la vista descanse cierto tiempo y acude al oftalmólogo si sueles tener molestias en la vista, como sequedad, dolor de cabeza o si debes forzar la vista para enfocar lo que estás leyendo. Posiblemente necesites usar gafas y también tienes opciones para neutralizar la luz de las pantallas y cuidar la salud de tus ojos.

4. Dormir bien. Es importante dormir bien para poder recuperarse. No solo vale con dormir 8 horas, si no que tienes que procurar que estas sean de calidad. 

5. Aléjate de la tecnología. Redes sociales, smartphones y conexión permanente a internet suponen verdaderos distractores en el momento de estudiar. Mantén tu teléfono en silencio, apaga el televisor y deja de consultar Facebook mientras dure el rato de estudio.

6. Haz deporte. Ya lo decía el viejo proverbio: mente sana en un cuerpo sano. Para rendir más en los estudios, lo mejor es estar descansado (lo recomendable es dormir una media de 8 horas diarias) y en buenas condiciones físicas. Hacer un poco de deporte y mantener una dieta equilibrada te ayudarán a alcanzar este objetivo.

7. Practica ejercicios de relajación. Este tipo de ejercicios pueden ayudarte a resolver problemas y despejar tu mente. Para su práctica, busca un lugar silencioso preferiblemente al aire libre y que tenga una buena temperatura. 

Técnicas de estudio: desmontando mitos sobre efectividad

Durante nuestra vida como estudiantes son cientos las técnicas de estudio que empleamos, de acuerdo al nivel, la temática y otros aspectos. En el primer punto te hemos mencionado algunas de las más usuales y extendidas dentro de la comunidad de estudiantes.  Ahora bien, ¿qué tan efectivas son las técnicas de estudio que aplicas? Continúa leyendo esta nota y descúbrelo.

Un estudio realizado en la Universidad Estatal de Kent, dirigido por John Dunlosky, analizó 10 técnicas de estudio diferentes para examinar su efectividad.

  • Interrogatorio elaborado: Se explica la veracidad de un hecho o concepto, el porqué.
  • Auto-explicación: Cómo se relacionan los nuevos conocimientos con los anteriores. ¿Qué pasos hay que tomar para resolver problemas?
  • Resumir: Elaborar resúmenes de los libros de textos recomendados.
  • Subrayar: Marcar conceptos o palabras importantes que es necesario recordar.
  • Mnemotécnicas: Se usan palabras claves o siglas para recordar conceptos.
  • Imágenes para textos: Se crean imágenes mentales a medida que avanza el relato. Se piensa a la información como un cuento.
  • Releer: Simplemente leer y volver a leer, una y otra vez.
  • Practicar con exámenes: Aprender a partir de la práctica con exámenes anteriores de la asignatura.
  • Distribución del estudio: Distribuir el tiempo disponible de forma programada.
  • Intercalar estudios: Separa tu tiempo de estudio en diferentes bloques según las asignaturas.

Del total de técnicas, sólo la "distribución de estudio en el tiempo" y la "práctica con exámenes" demostraron ser efectivas. Las ocho restantes fueron desechadas.

Se hizo también un destaque de las peores técnicas: “releer”, “subrayar” y “hacer resúmenes”. Curiosamente, las más utilizadas por los estudiantes.

Es importante destacar que algunas las técnicas, si bien no se destacaron por ser las mejores, recibieron varias críticas positivas. Entre ellas encontramos: las mnemotécnicas, el estudio intercalado, el interrogatorio elaborado o la autoexplicación.

El método Robinson: una técnica de estudio demostrada

Una de las técnicas más utilizadas y preferida por los estudiantes de todo el mundo es el Método Robinson, cuya finalidad es la de asimilar los contenidos con la mayor claridad y rapidez posible.

SQ3R son las siglas (en inglés) que corresponden a las 5 fases que componen este proceso metodológico:

1. Explorar

Consiste en investigar superficialmente el libro, con el objetivo de situarnos en el contexto de la materia con la que debemos trabajar. Para explorar los contenidos del texto, debemos seguir los siguientes pasos:

  • Indagar para conocer cuáles son las intenciones del autor y cuál es su objetivo para escribir el libro. Se sugiere comenzar por el prólogo del autor o la presentación de la editorial, que brindan información sobre los objetivos de la obra o una consideración sobre el tema que desarrolla.
  • Explorar los contenidos del texto que están desglosados de manera general en el índice.
  • Reconocer los títulos y subtítulos de cada capítulo, los pies de las fotos, los cuadros y esquemas.

2. Preguntar

Esta fase consiste en anotar las preguntas que vayan surgiendo respecto al tema en la primera lectura. Es importante adoptar una actitud crítica, pero también dinámica, respecto al mensaje del autor, entrando en diálogo con el texto, y poniéndolo en relación con nuestros conocimientos previos.

3. Leer

En este punto se debe realizar una lectura en profundidad de los diferentes contenidos a estudiar. Puedes hacer resúmenes, esquemas, subrayar los elementos importantes y utilizar todos los recursos que creas necesarios para un buen estudio.

Te sugerimos que logres la mayor concentración, relee los pies de foto, las imágenes y los gráficos. Pon especial atención en las palabras y frases que el propio texto destaque, disminuye la velocidad de lectura en aquellos párrafos que no comprendas, y realiza siempre una segunda lectura del texto, subrayando y marcando las partes del contenido que consideras más importantes.

4.Repetir

Al terminar de leer cada capítulo vuelve a leer las partes más importantes del contenido que hayas subrayado. Luego, cierra el libro y repite en voz alta aquellos conceptos centrales que recuerdes.

Es una fase muy importante porque es el momento en el que contamos a nosotros mismos el resultado de lo que hemos leído. Este paso ayudará a retener los conocimientos y volverlos más sólidos.

5. Repasar

Este paso es importante, no solamente para rendir exámenes, sino para aplicarlo a todos los procesos de estudio. Se recomienda realizar el procedimiento del “repaso programado” que se realiza durante una semana y se divide en las siguientes fases:

  • Primer día: una vez que hayas leído y expresado con tus propias palabras un capítulo del texto, escribe preguntas de aquello que anotaste.
  • Segundo día: analiza las ideas principales realizando preguntas orales y respondiéndolas tú mismo.  
  • Tercer, cuarto y quinto día: alterna entre tus apuntes y notas, y realiza una prueba ficticia para evaluar qué tanto sabes acerca del tema. Relee los resúmenes y verifica los esquemas que realizaste para asegurarte que estás evaluándote correctamente.
  • Fin de semana: Con tu texto y tu carpeta de apuntes, elabora una tabla de contenidos, haz un listado con todos los temas y subtemas que necesitas saber del capítulo para tenerlo esquematizado y así visualizarlo más fácilmente.

Errores comunes al estudiar para un examen

Por último, y para finalizar esta guía, vamos a recopilar 5 de los errores más importantes que presentan la gran mayoría de los estudiantes: 

1. Estudiar de memoria

Es muy común intentar aprender los extensos y numerosos textos de memoria. Muchos estudiantes caen en el error de intentar retener sin comprender porque creen que es una forma sencilla y segura de recordar los conceptos.

Estudiando de memoria es posible aprobar pero seguro que no vas a aprender. Incluso, puedes olvidar alguna palabra al estar escribiendo y colapsarás porque no sabrás cómo formular la idea. Para que evitarlo, procura estudiar de manera organizada, razonando el texto y entendiéndolo. Verás cómo de esa forma recordarás más fácilmente, te sentirás seguro y crecerás académicamente.

2. Perder el foco

Es importante tener claro el tema que estás estudiando, entender los puntos clave del autor, su ideología y sus planteamientos principales. Si te distraes y pierdes el foco de lo que tratas de aprender, no entenderás nada de lo que estás leyendo. Si hay alguna frase que no comprendes, no la pases por alto. Repásala tantas veces como sean necesarias antes de seguir con la materia.

3 Entretenerte en las redes sociales

¿Cuántas veces has perdido tiempo en las redes sociales? Muchas, ¿cierto?

Esta es una de las principales cosas que debes tener en cuanta a la hora de estudiar o de realizar cualquier tarea que requiera tu completa dedicación. Las redes sociales se han apoderado de nuestro tiempo y no permiten que le dediques la atención necesaria a determinadas actividades. Cuando comiences a estudiar apaga el teléfono celular para no 

tentarte siquiera a mirar posibles notificaciones.

4. Estudiar acostado

Las técnicas y formas de estudio son prácticas muy personales que se ajustan a cada uno según sus gustos o comodidades. Pero sin duda, estudiar acostado no es bueno, ya que provoca sueño y dificulta la concentración.

Para que el tiempo cunda lo máximo posibles, lo ideal es que prepares tu propio espacio de estudio con una buena iluminación, un escritorio y una cómoda silla.

5. Pensar negativamente

Es normal que te sientas un poco ansioso antes de rendir un examen pero piensa que es solamente eso, un examen.

Pensar positivamente evitará que puedas cometer errores debido a los nervios y te brindará seguridad y tranquilidad interna para sacar lo mejor de ti. Cuando estés frente a la hoja, respira profundo, mantén la calma y ten confianza en ti.

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