text.compare.title

text.compare.empty.header

Noticias

Entrevista

Condiciones laborales: “En nuestro país el problema sustantivo es la persistencia del subempleo”, opinó Aldo Vásquez Ríos

      
Condiciones laborales: “En nuestro país el problema sustantivo es la persistencia del subempleo”, opinó Aldo Vásquez Ríos

Aldo Vásquez Ríos

Profesor de Derecho de las Personas y de Derecho de la Empresa, director de la Escuela de Derecho de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya y decano de la Facultad de Ciencias Sociales en esa misma casa de estudios.

En los últimos años las condiciones laborales de países como México, Chile, Colombia, España y Portugal han sufrido cambios negativos en las nuevas formas de contratación, flexibilidad laboral y salarios, según el documento Panorama de empleo 2015, publicado por la OCDE. Además, a nivel iberoamericano, diferentes estudios han denunciado la rigidez actual en materia de flexibilidad laboral.

 

  • ¿Cuáles cree que han sido los factores que han llevado a este escenario de las condiciones laborales y cuál ha sido su impacto en la sociedad?

La globalización de la economía, la deslocalización de las industrias y la exacerbación de la competencia han afectado el mercado laboral a nivel universal, deteriorando en algunos países los salarios reales y las condiciones de trabajo. Ello, sin embargo, no es lo acontecido en el Perú. En nuestro país el problema sustantivo es la persistencia del subempleo, es decir, la falta de acceso a lo que hoy se denomina “empleo decente”.

Sobre una población económicamente activa de unos quince millones de trabajadores, solo cinco tienen un empleo formal, con acceso a beneficios sociales, seguridad social y algún mecanismo de auxilio previsional. El mayor empleador en este grupo es el Estado, que tiene en sus planillas a más de un millón y medio de trabajadores. De los otros diez millones de trabajadores, cuatro millones son trabajadores agrícolas, que trabajan pequeñas parcelas —propias, alquiladas o comunitarias—, sin acceso a los beneficios laborales que provee el ordenamiento jurídico. Los otros seis millones trabajan en actividades independientes, más bien esporádicas, o en micro y pequeñas empresas de dimensión familiar, generalmente informales. Este enorme sector de trabajadores informales está conformado mayoritariamente por familias pobres y extremamente vulnerables ante el desempleo.

 

  • En el país, ¿cuáles son las principales diferencias entre las formas de contratación actual con las de hace 10 años?

Los instrumentos legales no han variado sustancialmente en la última década. Sin embargo, muchos empleadores siguen siendo reticentes respecto de la suscripción de contratos de trabajo indeterminados. Usan, hoy como hace diez años, los denominados "contratos sujetos a modalidad", que pueden concluirse en un plazo determinado o por el cumplimiento de una cierta condición.

Usan también algunas modalidades formativas laborales que encubren empleos con condiciones labores disminuidas y utilizan los contratos de locación de servicios, con los que se simula frecuentemente trabajos independientes, cuando en verdad son trabajos subordinados. Se acude también a regímenes especiales como el de la micro y la pequeña empresa, que ofrecen condiciones menores que las del contrato de trabajo típico.

Todo ello se explica, en parte, por la existencia de los denominados sobre costos laborales, que en el Perú superan, en muchos casos, el 60% de los ingresos que recibe efectivamente el trabajador. Es necesario un amplio debate político y técnico que favorezca la reducción de los mismos, a modo de alentar el crecimiento del empleo formal en el país.  

 

  • ¿A quién le corresponde mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, a la empresa o al gobierno?

 A ambas partes. Al gobierno, sobre todo por la vía de las inspecciones. La Superintendencia de Fiscalización Laboral (SUNAFIL) es un instrumento valioso para ese propósito. Ella debe garantizar que la legislación laboral se cumpla cabalmente. El Estado, en su condición de empleador, tiene también una grave responsabilidad: es el primer agente de vulneración de la legislación laboral, al mantener los llamados Contratos Administrativos de Servicios (CAS) que son abiertamente discriminatorios, pues por igual trabajo otorgan menores beneficios sociales a quienes los suscriben. Además, simula masivamente contratos por honorarios profesionales (que solo se aplican a trabajadores independientes), sin beneficios sociales, en empleos claramente dependientes.

Las empresas, a su vez, tienen una responsabilidad frente a sus trabajadores que no es solo ética. Nadie duda que en la empresa moderna el principal activo es la calidad e identificación de sus trabajadores. Lo uno y lo otro solo es posible con buenas prácticas laborales, que promuevan el crecimiento permanente del trabajador y que le abran un espacio para su plena realización personal.

 

  • ¿Qué pueden o deben hacer los jóvenes para mejorar las condiciones laborales a las que se enfrentan?

Deben capacitarse. Una economía competitiva, lastimosamente, margina del empleo al trabajador sin calificaciones. La capacitación no es solo universitaria. Nuestro país necesita también profesionales técnicos, jóvenes que dominen idiomas y trabajadores ejercitados en la propia empresa. Además, los jóvenes deben desarrollar habilidades en los campos de la comunicación, las relaciones interpersonales y el trabajo en equipo.

 

  • En este contexto, ¿será posible el desarrollo de un esquema que permita tener, de manera clara y efectiva, un equilibrio entre la vida laboral y personal?

Ello es siempre posible y depende, sobre todo, del propio trabajador. Un espacio para la vida personal es imprescindible. Ello supone una adecuada organización de los tiempos de cada día. El multiempleo resta el tiempo para el ocio y el disfrute familiar. Ello, está probado, afecta la salud y a la propia productividad. En el mediano y largo plazo puede resultar muy oneroso, pero también importa la organización del tiempo vital, de las etapas de la propia vida. Hay un tiempo para cada cosa, como en el pasaje bíblico. Los primeros años de la vida laboral son los más exigentes, pero usualmente en ellos se dispone de más tiempo para dedicar al trabajo. La acumulación de saberes, experiencias y capital, en este período de la existencia, puede permitir una vida más sosegada en esa otra etapa de la vida, cuando hay que conducir una familia, que reclama con justicia atención.  



Tags:

Aviso de cookies: Usamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, para análisis estadístico y para mostrarle publicidad. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso en los términos establecidos en la Política de cookies.