Saturday :: 20 / 12 / 2014

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La universidad virtual y la educación a distancia

Antaño, el único método empleado para sortear el problema de miles de estudiantes que no pueden llevar ?físicamente? una carrera, era la educación a distancia. Todavía lo es hoy, pero, con el auge de Internet, esta modalidad se sostiene en la universidad virtual, instancia capaz de ofrecer educación de calidad utilizando modelos pedagógicos innovadores, redes de aprendizaje y tecnologías de información avanzadas para contribuir al desarrollo e integración de comunidades de cualquier tipo. A través de la educación a distancia, ahora es posible tener contacto con comunidades muy amplias y plurales en diversos países.


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Precisamente, la ?Universidad Virtual? es el nombre del programa que lleva adelante el Instituto Tecnológico de Monterrey, cuya experiencia ha servido de base al doctor Jaime Valenzuela Gonzáles para ensayar posibles formas de evaluación. Esta Universidad Virtual, conviene mencionarlo, trabaja asimismo en un proyecto a nivel mexicano para crear centros comunitarios de aprendizaje en poblaciones de pocos recursos, con programas 100% gratuitos para ser ofrecidos a través de la Red.

La primera piedra en el cimiento de la educación a distancia es un modelo educativo idóneo y representativo, sustentado en un equipo de profesores y programadores que desarrollen ambientes óptimos de aprendizaje -vale decir, el diseño de un curso que tome primordialmente en cuenta el perfil del alumno. Este perfil es variable, ya que los alumnos pueden ser de bachillerato, de licenciatura, de postgrado, etc. Aunque se usan varios medios tecnológicos para la comunicación con el alumno y la realización de las actividades educativas, el perfil de aquel afecta siempre la manera en que se realizan dichas actividades. El ambiente de aprendizaje facilita y conduce las actividades educativas, pero es el equipo docente el que supervisa que aquellas se estén cumpliendo efectivamente.

En términos generales, todo gira en torno al trabajo que el alumno debe hacer. Como se ve, la de la educación a distancia no es la visión tradicional, según la cual el profesor es el centro del salón de clases. Ahora, el núcleo gravitante es el alumno. En la medida en que éste efectúe las actividades educativas, se le va a conducir a un mayor o menor aprendizaje significativo, que eventualmente modificará su perfil (de uno de ingreso a uno de egreso).

Valenzuela Gonzáles enumera siete prácticas asociadas a la evaluación del aprendizaje en la educación a distancia:

1) Exámenes en forma presencial, en fechas predeterminadas y en condiciones controladas. Esta figura le añade credibilidad a la educación a distancia -ya que, al ser habitual que los alumnos no estén presentes físicamente, ¿cómo sabemos que quien está del otro lado de la computadora es quien dice ser? ¿Cómo podemos realmente verificar el aprendizaje?
2) Exámenes en forma virtual, utilizando plataformas tecnológicas. Eventuales intentos de plagio podrían ser evitados empleando una función random que elija para cada alumno distintas preguntas de un banco de datos determinado. Sin embargo, una vez que la tecnología se ve involucrada, entra a tallar una serie de variables que potencialmente impiden el correcto desempeño de este tipo de exámenes: al alumno, en plena evaluación, se le puede caer la red, y cuando vuelva a entrar, el sistema no le permitirá aplicar de nuevo la prueba.
3) Asignación de trabajos, la actividad más complicada para el profesor.
4) Evaluación de la participación en foros asincrónicos -sistema parecido al de los blogs o foros, bastante comunes en Internet. A través de este método, los profesores pueden verificar qué se dijo, cómo se participó, si los debates llegaron a ser fructíferos, si las discusiones fueron estructuradas, etc.
5) Evaluación de la participación en foros sincrónicos -teléfono, chat, videoconferencia. Esta herramienta permite interactuar en tiempo real, pero la evaluación es más difícil de ejecutar que la de los medios asincrónicos.
6) Autoevaluación, concebida como el proceso en el que los alumnos califican tanto la capacidad del trabajo de sus compañeros virtuales, como su propia contribución al logro de los objetivos del aprendizaje.
7) Colaboración on line con los compañeros virtuales.

El estudiante, así, interactúa a través de varias instancias con los tutores, con los consejeros académicos, con los profesores. Hay toda una plataforma tecnológica de grupos de discusión con multimedia, foros, bibliotecas virtuales, videos; además de un área de servicios para cuestiones de carácter eminentemente administrativo. Todo está basado, entonces, en un enfoque centrado en el alumno, en el que el profesor se convierte en un ?facilitador? que ayuda a dirigir el proceso educativo.



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