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¿Quieres ser irremplazable en el trabajo? Haz menos cosas, mejor

      
Si trabajas para ser un empleado eficaz y productivo serás un activo irremplazable para tu compañía
Si trabajas para ser un empleado eficaz y productivo serás un activo irremplazable para tu compañía
  • ¿Pierdes la concentración cuando cambias de tarea a realizar?
  • Centrar tu trabajo en las tareas que haces mejor puede convertirte en irremplazable para tu empresa.
  • Eso que haces tan bien tiene consecuencias positivas para la productividad de la empresa y aumenta tu valor como trabajador.

Admítelo, a ti también te pasa en tu puesto de trabajo. De todas las tareas que te toca desempeñar a lo largo de tu jornada hay algunas que no te gustan. Y sobre todo no te gustan porque te cuesta más hacerlas, o porque realmente no se te dan tan bien como otras y gastas mucho tiempo y esfuerzo en ellas... Tiempo que podrías estar empleando para otras con las que obtienes buenos resultados siempre y que te satisfacen mucho más a nivel personal.

Desafortunadamente es así, no podemos evitalo. En la mayoría de empleos las tareas son muy diversas y a menudo no se centran en las capacidades de cada trabajador. Por una parte es algo lógico, ya que pormenorizar la distribución de tareas en empresas grandes puede llegar a ser casi una misión imposible. Sin embargo, aunque eso no sea posible tú sí que puedes poner mayor empeño en esas que se te dan bien para destacar. De esta manera la empresa podrá reconocer tu valor y saber hacer en ese campo y quizás te permita centrarte en él en el futuro.

¿Pero cómo saber realmente lo que se te da bien? No, que se te de bien no quiere decir que lo hagas más rápido que las otras tareas necesariamente. Lo que quiere decir es que lo haces realmente bien, sin ningún tipo de fallo o posible corrección, aunque tardes algo más. Aquello que haces bien es lo que provoca que la empresa obtenga un mayor beneficio o una mayor productividad.

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¿Quieres saber lo que se te da realmente bien a ti? Empieza por hacer una tabla. En una columna lista todas las tareas que debes realizar en el trabajo. Después crea otras tres columnas más: la primera para saber cómo de bien se te dan, la segunda para valorar lo difícil que podría ser para tu empresa remplazarte en esa tarea, y la tercera para establecer la cantidad de dinero que podría costar a la empresa pagar a alguien por hacerla. Una vez tengas todas las columnas es el momento de comenzar a valorar cada uno de esos tres aspectos del 1 al 10.

Seguro que te estás preguntando de qué va a servirte esa tabla. El objetivo es encontrar aquella tarea en la que puedas destacar por encima de las demás. Quizás puede darse el caso de encontrar más de una. Si eso ocurre la solución es muy sencilla, destaca aquella por la que tu empresa debería pagar más. Una vez consigas identificar lo que se te da mejor será más sencillo intentar evitar aquellas que entorpecen tu trabajo.

Pero ya que no puedes dejar de hacerlas al formar parte de tu trabajo diario puedes intentar hacerlas de una forma más eficiente. Intenta ser más organizado para poder hacerlas de forma más rápida. Documéntate sobre mejores formas de llevarlas a cabo y sobre el objetivo que quiere conseguir la empresa realizándolas. Además si hay herramientas novedosas que puedan ayudarte a sacarlas adelante úsalas sin miedo.

Ahora que ya sabes qué puedes hacer para convertirte en ese empleado del que la empresa no quiere desprenderse... ¿Por qué no empiezas a ponerlo en práctica ahora mismo?



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