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Lo que tus manos pueden transmitir de ti en una entrevista de trabajo

      
Al momento de saludar y durante la entrevista tus manos pueden decir mucho sobre ti.
Al momento de saludar y durante la entrevista tus manos pueden decir mucho sobre ti.  |  Fuente: Universia
  • Las manos son de las partes del cuerpo que más comunican en una entrevista de trabajo.
  • Con la cara puedes hacer gestos negativos para el resultado de la entrevista, pero con las manos directamente puedes arruinarla.
  • Debes lograr un balance adecuado entre moverlas y dejarlas quietas.

Cuando pensamos en gestos y lenguaje corporal, generalmente pensamos en la cara y las expresiones faciales que podrían delatar nuestros sentimientos. Si pensamos en gestos para una entrevista laboral, quizá los primeros en surgir sean los vinculados a la postura y la forma de sentarse en la silla. Pero ninguno de estos gestos es tan importante como los que hacemos con las manos.

En una entrevista de trabajo, lo que no dices puede comunicar tan claro como lo que sí. De hecho, el lenguaje corporal es sumamente en la imagen que comunica un profesional, por lo que es necesario entender y controlar lo que dice tu cuerpo durante la entrevista.

En el caso del lenguaje corporal de las manos, nos centraremos en dos momentos claves: antes de la entrevista y durante la entrevista.

Las manos antes de la entrevista

Lo primero que debes considerar es que, mientras esperas que el reclutador te llame, siempre debes tener una mano libre. Nada de ponerte a jugar con el móvil, o cargar el bolso en una mano y la carpeta con tus documentos en otra. Si no tienes una mano libre ¿cómo lo saludarás?

El segundo momento importante en el que debes controlar tus manos antes de la entrevista es, efectivamente, el apretón de manos que das al reclutador:

  • Un apretón demasiado fuerte no se siente nada agradable, y tampoco revela sentimientos positivos.
  • Uno demasiado flojo, con la mano flácida, indica falta de decisión e inseguridad.
  • Saludar con el brazo demasiado extendido, de forma rápida y casi sin tocar al interlocutor es sinónimo de soberbia o superioridad.
  • Y un saludo con ambas manos, cubriendo la mano del reclutador desde ambos lados, es sinónimo de desesperación...
Sí, todo eso puede decir sobre ti la forma en que das la mano.

Para hacerlo correctamente lo mejor es estar de pie, extender el brazo pero manteniendo algo flexionado el codo para obtener movimientos más precisos. El apretón debe tener una duración media, y la misma intensidad: ni muy fuerte ni muy suave, más bien neutral. Con este tipo de apretón transmitirás seguridad, tranquilidad, confianza y calma.

Si tus manos sudan cuando te pones nervioso, estás ante un problema.
No es agradable tomar una mano sudorosa y tampoco ver como la persona se limpia previamente la mano antes de extenderla. Consulta a un profesional sobre lo que puedes hacer al respecto, y si no tienes la oportunidad de hacerlo, intenta mantenerla abierta antes de que el momento del saludo llegue y relajarte para que el efecto de tus nervios no sea tan evidente.

Un consejo extra… ¡Espera! No muevas tu mano apenas el reclutador se acerca, deja que sea este quien haga el primer movimiento y responde extendiendo la tuya.

Las manos durante la entrevista

Cuando los nervios del primer saludo pasan, puedes creer que dejas atrás la parte más importante respecto al uso de las manos. Pero estás olvidando que todavía tienes que repetir este apretón en la despedida, y que para llegar a este momento primero debes pasar por la entrevista sin que tus manos tomen protagonismo.

La mejor postura para sobrellevar la entrevista incluye un lugar específico para las manos. Esto es: siéntate en la parte media de la silla, ni muy adelante ni muy atrás; con la espalda recta pero no al extremo para que no parezca que estás tieso, y tampoco la apoyes en el respaldo como si fueras a tomar una siesta; junta las piernas y apoya ambos pies en el suelo, para finalmente colocar ambas manos en tu regazo.

Sobre las piernas, las manos deben estar relajadas, podrían estar agarrando una a otra, pero siempre relajadas. Procura mantenerlas en esta posición cuando el entrevistado hable, sin moverlas constantemente para arreglarte el pelo o el vestuario.

Cuando sea tu turno de hablar, acompaña las palabras con breves movimientos de las manos, colocando estas a una altura visible pero sin cubrir tu rostro. No es necesario que te conviertas en un maestro de la mímica, solo que aprendas a acompañar las palabras con gestos para que el discurso suene un poco más natural y no tan armado.

Para despedirte, usa el mismo apretón de manos que al inicio mientras agradeces al reclutador por su tiempo.

Si sigues cada uno de estos pasos, podrás salir de esa oficina con la tranquilidad de que tus manos no arruinaron el encuentro, y que todo lo que transmitieron sobre tu perfil profesional fue positivo.

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