El último día del año celebramos alrededor del mundo, en resumen, que todo lo negativo se aleja con el año que se va, que tenemos uno recién estrenado para intentar hacer todo bien y que nuestros proyectos personales tienen renovados aires de prosperidad. Como quien dice en el argot popular, esperamos un "borrón y cuenta nueva" grupal.
A nivel internacional, la tradición de año nuevo que más nos identifica es la
elaboración de muñecos de tela (o cartón) que llenamos con prendas que ya no vamos a usar y al cual le ponemos una máscara del rostro de algún personaje que nos ha caído antipático el año que se va o que algún valor negativo ha tenido para el país y que "adornamos" con fuegos artificiales.
También es conocido que solemos comprarnos
ropa interior de color amarillo para que la suerte nos acompañe el resto del año y que debemos usarla al revés.
Estas costumbres con acompañadas por la de
correr alrededor la manzana con una maleta si queremos viajar, recibir el nuevo año en la playa para "cambiar de aires",
guardar centavitos con lentejas en los bolsillos para tener dinero en abundancia e infinidad hábitos de acuerdo a las costumbres de cada provincia.

Otra de las usanzas más exitosas es la de
comer 12 uvas a la media noche (algunos incluso se las comen debajo de la mesa del comedor para ser aún más tradicionales), sin embargo,
¿sabías que esta tradición viene de otro continente y que su génesis se debe a motivos estrictamente económicos de inicios del siglo XX?
En el año
1909, los agricultores españoles (se cree que concretamente fueron los de la zona de Elche) sufrieron un excedente en sus cosechas de uvas de gran calidad y por ese motivo, en un esfuerzo desesperado de imaginación,
inventando esta famosa costumbre para sacarle provecho al exceso de producción de uvas que presentaban en la época.
Increíblemente esta acción se convirtió en un hábito español y posteriormente en una tradición internacional. Yo me pregunto
¡qué hacemos los peruanos comiendo 12 uvas para recibir el nuevo año!