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16/10/2007
Además de las competencias necesarias para el sitio a cubrir, las empresas buscan actualmente personas cuya contratación implique de por sí un valor agregado, un ?bono? para la compañía. ¿Y cómo se describiría a una persona tal? Si esta persona vende más costando menos, y es capaz de solucionar problemas tales como la obtención de financiamiento, el mejoramiento de procesos, la implantación de nuevos sistemas; entonces es una persona con valor agregado. Las personas que hacen las cosas como siempre y no buscan mejoras, definitivamente no van a obtener un buen empleo -y si lo hacen, no durarán mucho.
¿Y cuáles son los rasgos que nos permiten acreditar ese valor agregado? Para Sandra Cubas, consultora de Cubas & Asociados y miembro oficial del Comerstone International Group, algunos de estos rasgos son: trabajo en equipo, creatividad, análisis y solución de problemas, inteligencia emocional, orientación a resultados, manejo de la tecnología, visión estratégica, comunicación. Pero sobre todo, liderazgo.
Se entiende por ?liderazgo? aquella condición que tiene una persona o grupo de personas, con probada capacidad, conocimientos y experiencia; para dirigir a los demás. Entre las características especiales que debe tener un líder, sobresale la innovación -ese ?sexto sentido? que, durante un periodo de tiempo, lo ayuda a tomar la delantera en el ámbito de una corporación.
Ergo, el verdadero líder siempre está un paso más adelante que el resto de su equipo, sin que esto signifique que lo va a dejar atrás -sino que lo guía para crear más líderes. Él saca lo mejor de los demás. En el mundo de los negocios, se busca que los prospectos de líderes posean dos pluses indispensables: la aptitud y la actitud.
La aptitud es, en buena medida, innata, pero también es potenciada por el aprendizaje de nuevos métodos y procedimientos: la capacidad de construir un balance, por ejemplo, o un flujo de caja, o la distribución de planta, o un plan de marketing. La mayoría de veces estos conocimientos no son aplicables porque los gerentes carecen del otro plus básico -una buena actitud, es decir, un comportamiento adecuado que intente implementar dichos conocimientos y métodos.
El liderazgo puede cultivarse, pero según muchos autores, es parte de la personalidad de cada uno. Cómo saber si nosotros estamos configurados como líderes, o, en caso contrario, cómo desarrollar estas habilidades en nuestras personas; es un tema de amplio debate y estudio. Pero es necesario descubrir si tenemos algo de líderes, o en su defecto qué cosas nos faltan para lograr serlo a cabalidad.
Una clasificación de la tipología del liderazgo es la formal, que representa la dirección de un grupo de trabajo de forma oficial o designada. Otra, menos evidente, es el reconocimiento de parte de los miembros de la institución -de un modo informal- de que tiene gran influencia, pero de una manera libre, sin ánimo retributivo y de forma carismática. En los estudios sociológicos de desarrollo comunitario por observación participativa, estas personas son claves para el trabajo de campo.
El liderazgo puede dividirse en:
- Liderazgo individual (ejemplo a seguir).
- Liderazgo ejecutivo (planeamiento, organización, dirección y control de un proyecto).
- Liderazgo institucional.
Cuando el liderazgo es necesario en una organización, hablamos de líderes formales. Así, este líder debe tener ciertas capacidades -como habilidad comunicativa, capacidad organizativa, y eficiencia administrativa, lo que equivale a decir que un buen líder es una persona responsable, comunicativa y organizada.
Foto: Getty Image
Fuente: Universia Perú
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