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¿Cómo hacer una buena introducción para un trabajo académico?

      
¿Cómo hacer una buena introducción para un trabajo académico?
¿Cómo hacer una buena introducción para un trabajo académico?  |  Fuente: Shutterstock

El comienzo o introducción de cualquier texto es fundamental para crear el “gancho” del lector y que se vea motivado a leer el contenido total. ¿No sabes cuál es la mejor vía para conseguirlo? Descubre a continuación diferentes estrategias para escribir una introducción efectiva, que anticipe el resto de tu documento académico generando intriga e interés.

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1. Contextualiza al lector

Lo primero que debes tener en cuenta es que la introducción debe cumplir el rol de sumergir al lector en el contexto en el que vas a centrar el resto del ensayo. Por ejemplo si la temática es sobre un autor del siglo XIX deberás comenzar por situar al lector en esa época, de modo que luego le resulte más sencillo saber qué es lo que se va a encontrar a continuación. Es una manera de prepararlo, de que pueda partir de una base sólida y clara para luego adentrarse en el cuerpo con todas las herramientas que necesita.

2. Dedícale tiempo: será la primera impresión que darás

Es importante que te dediques un tiempo considerable a escribirla porque será la primera impresión que los lectores tendrán de ti, de tu forma de escribir y de tu forma de pensar. Incluye cuál es la temática principal, por qué es importante debatirlo, tu hipótesis y principales argumentos. Debe ser a la vez concisa, breve, creativa y analítica. Lo importante es volver sobre ella una vez que finalices el trabajo para corroborar que siga siendo fiel a lo que escribiste. También puedes escribirla una vez que termines el ensayo porque tendrás una idea más clara sobre los argumentos que utilizaste y cómo puedes resumirlos.

3. De lo general a lo particular

Si tu ensayo se trata sobre un autor que fue esencial para la educación por ejemplo, puedes comenzar hablando de la educación y cómo fue evolucionando hasta el día de hoy a grandes rasgos para luego mencionar al autor y su función. Lo importante es que si bien puedes optar por una primera frase general, esta debe contextualizar pero no tiene que estar demasiado alejada del tema principal.

4.Comienza con algo atrapante

Puedes comenzar con un ejemplo, con una cita de texto interesante, una anécdota inesperada o una pregunta disparadora. Es una manera de mantener interesado al lector desde la primera frase, intrigándolo y obligándolo a reflexionar sobre tu manera de comenzar. Se preguntarán: “¿Por qué eligió esta cita? ¿Qué querrá decir con ello? ¿Estará de acuerdo en el resto del texto?”, y seguirán leyendo para responderse.

5.Demuestra seguridad y confianza en lo que dices

La mejor manera de que un lector respete tus palabras y desee conocer tu opinión sobre una temática es transmitiéndole seguridad y confianza al escribir. Se directo, habla con propiedad y cuida de no reflejar que tienes dudas. Por eso muchas veces es mejor hacer la introducción una vez que finalizaste de escribir todo, porque te permite evitar frases como “voy a hacer tal cosa” o “voy a investigar sobre tal otra” y por el contrario poder expresar lo que encontraste y confirmaste.

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